¿Por qué las Centrales Hidroeléctricas Pequeñas no aparecen en los medios ni en la discusión político-social cuando hablan de soluciones para frenar el cambio climático?

Category: Funcionamiento de las energías renovables

Parece que muy pocas personas saben que la Mini hidráulica es la tecnología de generación eléctrica más antigua, más eficiente (75%, mientras la eólica está en un 27% y la solar en un 17%), completamente renovable y con un mínimo impacto para los ecosistemas.
Mientras las Centrales Hidroeléctricas Medianas (aprox. de 10/20 a 50MW) y Grandes (aprox. de 50MW a 1.000MW) se consideran de mayor impacto para los ecosistemas por su mayor envergadura de infraestructura, las Centrales Hidroeléctricas Pequeñas entran en el marco legislativo de las Energías Renovables (Europa hasta 10MW)

El origen de las pequeñas centrales hidroeléctricas tiene su fundamento en los antiguos molinos y ferrerías que de aprovechamiento de la energía hidráulica desde muchos siglos antes. Ya a finales del siglo pasado aparecen las primeras «casas de la luz» que no eran más que la transformación de la energía  mecánica de un molino tradicional en energía eléctrica mediante una dínamo.

Estas «casas de la luz» se situaban en la proximidad de los núcleos rurales de población, hasta que la aparición de la corriente alterna pudo permitir el transporte de energía eléctrica a grandes distancias y, por lo tanto, la realización de aprovechamientos hidroeléctricos de gran envergadura, empleándose la fuerza de los ríos de una manera lo más optima posible en lo que representa el uso de un recurso natural tan valorado como es el agua para cualquier sociedad (incluso en algunos lugares aún hoy es el único sistema de generación de electricidad con el que cuentan determinadas poblaciones, lo que da muestra de la relevancia de esta fuente de energía).

La energía hidroeléctrica juega un papel importante en el conjunto de la oferta energética en España, con una larga tradición histórica que ha permitido conformar un sector tecnológicamente maduro y muy consolidado. Su evolución en las últimas décadas ha sido creciente, aunque la participación en el total de energía eléctrica producida ha ido disminuyendo.

Si no existiera la energía hidroeléctrica habría que inventarla, suelen comentar los expertos. Porque ninguna tecnología ofrece la maniobrabilidad y la rapidez de reflejos de las que hace gala para producir electricidad. Se trata de un recurso que no es intermitente (aunque esto puede ser objeto de crítica desde ciertos puntos de vista), es una fuente renovable y limpia, que ayuda a fomentar la independencia energética por medio del aprovechamiento
de recursos locales, con unos bajos costes de explotación y mantenimiento, permitiendo su utilización en paralelo a otros usos del agua (riego, ocio, industria) así como participar en el control del caudal de los ríos ayudando a prevenir riesgos de inundaciones.

Por este motivo, más allá de las grandes instalaciones en embalses y pantanos (que en décadas pasadas dieron al traste con el desarrollo del sector de la minihidráulica en España y otros países), hoy día se impone la recuperación de las antiguas y pequeñas instalaciones de principio de siglo, o la consideración de nuevos aprovechamientos de este tipo.

Pero aún encontramos en nuestro país barreras que dificultan su correcto desarrollo (incertidumbre sobre su potencial, lentitud y complejidad de los trámites administrativos, problemas con Comunidades Autónomas, ayuntamientos y entidades locales, problemas de conexión y acceso a la red, etc).

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